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La cardiología es una de las especialidades con mayor progreso tecnológico nunca visto en la medicina en los últimos 50 años. Solo cabría mencionar algunos ejemplos de ello para que pueda explicarse el gran incremento en la sobrevida de los de seres humanos en la mayoría de los países del mundo en forma similar con lo ocurrido en la era antibiótica y la de las vacunas. Los pujantes progresos en el área del diagnóstico por imágenes (ecografía, tomografía, multicortes, cateterismo, resonancia magnética,  etc.) abrieron las puertas del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares.

Las medidas de prevención y rehabilitación y el control de la hipertensión arterial, redujeron drásticamente los accidentes cerebrovasculares. El cuidado de la diabetes controló eficazmente las complicaciones más comunes vasculares. El diagnóstico precoz de las enfermedades cardiovasculares en la mujer puso en descubierto su prevalencia similar a la del hombre y en muchos casos superior.

Los mecanismos inflamatorios propios de la aterosclerosis, junto al tratamiento adecuado de las dislipemias (colesterol), son responsables de la mayor sobrevida de nuestros pacientes.

Otro capítulo de gran evolución ha sido el tratamiento farmacológico y electrofisiológico de las arritmias y los tratamientos anticoagulantes responsables de la disminución de los accidentes cerebro vasculares (ACV) así como también el uso de marcapasos y otros dispositivos electrónicos que han resuelto las arritmias más amenazantes de la vida.

El impresionante avance de la cardiología intervencionista no solo abrió camino a la cirugía cardiovascular, sino que ha permitido el tratamiento endovascular de lesiones obstructivas coronarias (angioplastias) y también de reemplazos valvulares y su reparación, como así también el cierre de defectos septales congénitos.

Todo esto ha aumentado significativamente la edad de las poblaciones y como consecuencia la prevalencia de la insuficiencia cardíaca se ha incrementado, estimándose en la actualidad en 38 millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, se están desarrollando nuevas formas de tratamiento farmacológico, terapias génicas y celulares, como también transplantes y dispositivos mecánicos de reemplazo cardíaco temporales o permanentes.

En todas estas terapéuticas el Dr. Carlos Benjamín Álvarez ha participado activamente en su investigación y desarrollo, utilizándolas en beneficio de los pacientes.